Frutismo

Modo Zen/ 2015.02.5

¡A comer carbohidratos! ¡A comer frutas!

De acuerdo con nuestro conocimiento básico, heredado y colectivo sobre nutrición, tenemos presente una elemental clasificación de los alimentos: las proteínas, las grasas (buenas), las vitaminas y minerales, la fibra y los carbohidratos, pero pocas veces sabemos cómo distribuirlos correctamente en nuestra dieta diaria.

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Si bien de todos hay que comer para construir un balance ideal, existe mucho desconocimiento sobre cómo construir ese perfecto equilibrio. Por ejemplo, de aquellos mencionados, sólo tres son fuentes de energía: las proteínas, las grasas y los carbohidratos. Es decir, por cuenta de éstos nos abastecemos de energía, pero también cuando los comemos en exceso acumulamos esa energía en forma de grasa localizada, no sólo en esos indeseados visibles sitios, sino en venas y arterias.

Por lo menos el 50% del total de alimentos que ingerimos a diario debe provenir de carbohidratos de buena calidad. En esencia existen carbohidratos simples y complejos, y también se encuentran en alimentos refinados y procesados. Sin embargo, nuestra conciencia colectiva ha asociado con  los carbohidratos sólo algunos de los que conforman este grupo: complejos (pasta, arroz, vegetales ricos en almidón como papa y yuca) y los procesados y refinados, como las harinas blancas; estos últimos los de peor calidad.

Hasta este punto no se ha mencionado nada sobre los carbohidratos simples. Esto es porque prácticamente desconocemos que junto con las verduras, las frutas hacen parte de este grupo.

Las frutas no sólo aportan (i) altas cantidades de fibra, requerida para una óptima salud digestiva (a diario se necesita ingerir unos 25 gr) y (ii) vitaminas y minerales, sino que constituyen una extraordinaria fuente de carbohidratos de alta calidad.

Consumir como merienda frutas hace un aporte más completo al organismo que muchos de los carbohidratos complejos que solemos consumir entre comidas (panes, galletas, tortas, empanadas). Además este aporte lo hace a un costo mucho menor en términos de calorías.

Y sí, las matemáticas de las calorías importan, porque tener niveles de peso y grasa ideales está asociado a consumir máximo el número de calorías que nuestro cuerpo quema en estado de reposo (en promedio 30 veces el peso). Pero si usted está en sobrepeso deberá ingerir menos de este número.

Por ejemplo, tres harinas como un trozo de torta, un pan y una empanada pueden aportar unos 75 gr de carbohidratos, con 540 cal y cero fibra. Mientras que un banano, una manzana y un durazno que aportan juntos unos 65 gr de carbohidratos, 5 gr fibra –que lo dejarán saciado por más tiempo por su real efecto-, sólo aportan 200 calorías. ¡Es mucha la diferencia!

Por ejemplo con un peso promedio ideal de 60 Kg se requieren máximo unas 1,700 cal diarias, y con meriendas basadas en harinas como las que se mencionaron, usted ya se habrá consumido más de la tercera parte de su necesidad diaria, sin contar el resto de comidas del día!

Recuerde todo esto, antes de que vuelva a incluir harinas al desayuno o a la media mañana, o demasiadas al almuerzo, en razón de “necesito incluir los carbohidratos”.

Entonces, ¿qué va a comer hoy de merienda?

Soy una apasionada del bienestar mental y físico, comprometida con comer limpio (comer con propósito) y enamorada de correr, mi mejor espacio de meditación.

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